31 diciembre 2011

Instrucciones para llorar (J. Cortázar)

"Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará  con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos."

24 diciembre 2011

In Trutina (dedicada a F. Traver)

29 octubre 2011

Fachadas (o De la desmesurada credibilidad de lo que vemos)

Una persona conocida que me mostraba su piso mientras lo pintaba me explicaba que se había quedado sin pintura justo un metro cuadrado antes de terminar aquella estancia.
- Pero mira, ¿sabes qué te digo? -dijo-. Que, como aquí va el armario y lo tapará, no se verá.
Todos hemos oído también algo parecido a esto: "Te has manchado! Es igual, con el foulard por encima no se vé". La corbata se inventó, precisamente, para tapar los botones.
También hemos visto cómo dueños de automóviles artríticos los llevan ufanos al túnel de lavado a fin de que -por lo menos- de puertas afuera luzca lindo y brillantito.
Mujeres entradas en años (y a veces también en kilos) se pintarrajean paroxísticamente por aquello de "la fachada" (por cierto, nunca he comprendido cómo mis congéneres no se dan cuenta de que las arrugas suelen ser más visibles con maquillaje que sin él). Como fachadas son esas a las que los ayuntamientos limpian y dan esplendor porque el interior es lo de menos: lo que cuenta es que los turistas digan "Qué bonita es Barcelona, qué edificios tan bien cuidados!".
Cuando el empleado de un banco o dueño de una tienda de barrio acciona el pulsador que abre la puerta de entrada, no lo hace sin antes "echar una ojeada" a la apariencia externa (o sea, a la indumentaria) del que llama. ¿Es que los atracadores -me pregunto- suelen ir vestidos de atracadores?
Somos animales dotados de sentidos y es obvio que nuestro discurrir por el mundo sin acabar el día llenos de moratones, intoxicados, ahogados o cayéndonos por precipicios, depende en gran medida de la información que éstos le proporcionan a nuestro cerebro. Sin embargo, también parece obvio que atribuimos a la vista una exagerada fiabilidad que a todas luces no correlaciona con la realidad.
Y lo sabemos pero no lo cambiamos. Por ello se venden tantos cosméticos, pues lo importante es parecer bella por fuera. Por ello hay tantos armarios que ocultan paredes sin pintar o con desperfectos, tantas manchas debajo de una corbata, tanta mentira tras muchas sonrisas de plástico o grandilocuencias, tanta aerofagia bajo una piel hidratada por cremas francesas.
Porque no es oro todo lo que reluce, pero para lo que importa somos ciegos.
Hemos confundido el ser con el tener, el ser con el hacer, y también el ser con el parecer.

PS: Si quieren comprobar cuánto nos engañan los ojos, pasen su mirada por esta imagen... No, no se mueve.

23 octubre 2011

Pamies, o la verdad sobre plantas medicinales y fármacos

Les recomiendo a cuantos están interesados en la salud "natural" que no se pierdan por nada del mundo esta conferencia de Josep Pamies:

30 septiembre 2011

El cerebro holográfico (en inglés)

En otras ocasiones había mencionado a Pribram y la teoría del universo holográfico.
Aquí tienen un video de Karl Pribram hablando sobre el cerebro holográfico. Que lo disfruten.

07 agosto 2011

Pachita (Jacobo Grinberg Zylberbaum)

"El concepto de lattice considera que la estructura fundamental del espacio es una red o matriz energética hipercompleja de absoluta coherencia y total simetría. A esta red se le denomina lattice y se considera que en su estado fundamental constituye el espacio mismo omniabarcante y penetrando todo lo conocido.
La lattice permanece totalmente invisible hasta que alguna de sus porciones (por cualquier causa) altera su estado de coherencia. Una partícula elemental es preci­samente una desorganizacion elemental de la lattice en cualquiera de sus localizaciones. Cualquier átomo o compuesto químico es una particular conformación estructural de la lattice con respecto a su estado funda­mental de máxima coherencia.
La concepción de lattice surgió de los estudios de cristolografía, porque la estrucura de cualquier cristal es una lattice de alta coherencia que se asemeja a la lattice del espacio.
A partir de Einstein, el concepto de espacio ha sido inseparable del tiempo, por lo que la consideración de la lattice del espacio-tiempo se refiere a ambos unificándo­los. Si la lattice desapareciera el espacio y el tiempo harían lo mismo.
Cualquier objeto “material” es en realidad una orga­nización irrepetible de la estructura de la lattice. En su estado fundamental de total coherencia, fuera de la misma lattice no existen ni objetos ni alteraciones tem­porales. Es únicamente cuando la lattice cambia su estructura fundamental que el tiempo transcurre y los objetos aparecen."
(Grinberg Zylberbau, J., Pachita) 

Nota: con "clic" en la imagen verán más información sobre J. Grinberg.

23 julio 2011

El Poder y la Hidra



(clic en la imagen)

14 julio 2011

Predecir para ahorrar


(de neurobudismo.wordpress.com, blog compartido con Francisco Traver)

26 junio 2011

Esencia de números

(clic en imagen para leer)

25 junio 2011

Crisis: de culpas y exculpaciones

"Desde que sabemos que existe el inconsciente, saber y no saber son la misma cosa"
(F. Traver)
"Qui no s'enganya és perque no vol" (Quien no se engaña es porque no quiere)
(abuela Di Zacco)
Se habla mucho en estos tiempos del engaño con que los poderosos de la economía y la política vienen “engañando” vilmente a los de abajo de todas las formas que no es necesario explicar aquí. Hemos ubicado a los viles entre políticos de toda la gama ideológica (“todos son iguales, cuando están en el poder…” etc.) del mismo modo que a las autoridades que mueven el dominó monetario, y nos hemos ubicado a nosotros mismos (los de abajo) como simples marionetas en sus manos. Por todas partes percibo que nos estamos definiendo -llamémoslo por su nombre- como víctimas de un vil lobo feroz. Y el victimismo es nefasto porque, en su fondo, es una de las maneras más a mano para exculparse.
Si todo esto ha de cambiar, debemos hacerlo de raíz. Si no modificamos también nuestra más íntima actitud para con nosotros mismos, ningún cambio será efectivo y duradero.
El cambio global a que aspiramos, uno en el cual terminen las injusticias y devastadores desbalances que nos afectan y mucho, pasa –por desgracia- por un profundo análisis y revisión de conciencia del porqué nos han engañado. Sabemos cuán fácil es para padres y educadores engañar a un niño de corta edad, aún sin juicio propio suficiente y una obvia falta de información que le deja vulnerable. Sin embargo, somos adultos conscientes, responsables (se supone), y con criterio propio. ¿Por qué, entonces, ha resultado tan fácil a los viles engañarnos?
Una respuesta (y es lo que deberíamos revisar) pasa necesariamente por los pecados capitales de la pereza y la codicia. Ellos conocían nuestras debilidades y nuestros deseos al igual que los profesionales publicitarios saben de qué color es mejor un envase: y lo que hemos venido deseando era ser ricos. La banca –es cierto- nos engañó en cierto modo prometiendo a la ciudadanía media las ventajas de los ricos. Cierto economista dijo hace años en una tertulia televisiva: “La diferencia entre los ricos y los pobres es que los ricos compran las cosas al contado, y los pobres se endeudan a plazos para tener esas mismas cosas”. Y es cierto, y la sociedad cayó estrepitosamente en esa trampa.
En cuanto a la pereza, es el principio activo principal de la fórmula "sofá+TV" con que los medios de comunicación nos han estado bombardeando sibilinamente durante décadas. Ellos se han estado infiltrando en nuestro hogar logrando que, en vez de reunirse en tertulias familiares como antaño, millones de familias se apoltronaran ante el televisor noche tras noche, hipnotizadas ante ese bombardeo (niños incluidos). Como dice J. Antonio Melé, nadie nos preguntábamos qué hacían los bancos con nuestro dinero, ¿por qué? Porque era mejor no saberlo, sencillamente.
Por suerte estamos despertando de esa hipnosis tras constatar en carne viva que el dinero, efectivamente, no hacía la felicidad. Y ésta, el espíritu del cambio, es la gran noticia de nuestros días, pero con quejarse no habrá suficiente. Modificar ciertas leyes es necesario, pero tampoco suficiente. Dice en la Biblia “si tu brazo se pudre, arráncatelo”. Hemos de atacar el problema en su origen y admitir, en un acto catártico de profunda humildad, que, muy en el fondo, si nos hemos dejado engañar hasta ahora es porque, mal que bien, en cierto modo ya nos convenía. No basta con reivindicar nuestros derechos. En vez de lanzar lejos la culpa, se hace absolutamente imprescindible reconocer también nuestra parte de ella, sin complejos ni orgullos heridos, para que podamos renacer de las cenizas hacia un estado de conciencia totalmente saludable. Entonces sí, entonces todo cambiará para bien.

23 junio 2011

La expresión de lo desconocido

¿Cómo creen que reaccionaríamos si aterrizaran ante nuestros ojos unos extraterrestres de distinto color al nuestro? ¿cuál sería la expresión de nuestras miradas? ¿cuál la de nuestra curiosidad venciendo al miedo?
Aquí pueden ver algo muy, muy parecido. A destacar el relevante papel del tacto (observen el momento en que se tocan los desconocidos, para re-conocerse).
(Este video me ha llegado gracias a un amigo, y lo comparto con el mensaje de que todos somos tan, tan distintos, y a la vez tan, tan parecidos...)
Estremece si lo miran sin pensar, sin pre-juicios, y con amor a ese Todo que conformamos y a esa curiosidad de niño que nos habita, mal que bien disfrazada.

Enlace

20 junio 2011

José Luis Sampedro y el 15-M

"Se están autodestruyendo... ¡pues vamos a ayudarles... pero sin violencia!" (J.L. Sampedro)

No suelo subir youtubes aquí, pero hoy me han enviado éste diciendo que quien no se conmueva con esto es de hielo, y tras verlo opino lo mismo y he deseado compartirlo.
Con vosotros, Sampedro y el futuro (<--- clic!) (aconsejo ver ambas partes)


110621 Última hora: http://politica.elpais.com/politica/2011/06/21/actualidad/1308671868_601197.html

16 junio 2011

¿No pensar?


Al hablar de meditación, he oído una y otra vez la conocida queja:
"Se trata de dejar la mente "en blanco" ¿no? Huy, pues soy soy incapaz! no puedo no-pensar en nada!"
El argumento más utilizado por los yoguis sobre eso es que no hay que ansiarse, que es normal que al principio los... etc. etc.
Casi todos se quejan de que no pueden no-pensar.
Y sin embargo, lo primero que hacemos al llegar a casa (cuando por fín podríamos ""pensar"") es encender la TV y lo último antes de acostarse es ver la TV.
Cuando podríamos no-pensar de un modo, no-pensamos de otro.
Ergo sí que sabemos, todo el mundo lo hacemos cada día (la TV es sólo un ejemplo, se entiende).

13 junio 2011

Más sobre crisis y cambio


Si el dinero no hace la felicidad ¿por qué seguimos por ahí? Jordi Pigem habla de todo ello magníficamente -->aquí<--
Recomendada.

11 junio 2011

Redescubrimientos

"El Todo es Mente; el universo es mental"

"Como es arriba, es abajo; como es abajo, es arriba"

(El Kybalion)


Retomando el hilo de mi paralelismo preferido universo-cuerpo y formando poco a poco una amalgama con ideas diversas tomadas de aquí y de allá, va tomando solidez, gradualmente, la intuición de que no sólo todo es lo mismo sino de que –parecido a los sistemas autoorganizados- es la relación entre las partes del todo donde se ubica la clave. Esta idea es importantísima más allá del discurso narrativo de aquello que puede recitarse de memoria de tanto oirlo. Idea que, dicho sea de paso, han sabido algunos visionarios durante eones y no es hasta ahora que comenzamos a prestarles oídos científicos (aquí, por ejemplo, pueden ver a un neurocientífico actual explicando magistralmente qué es la meditación, o aquí al famosísimo Punset, divulgador científico, en una entrevista de cariz espiritual).

Parece evidente que el funcionamiento armonioso de cualquier todo venga determinado por el buen entretejido de sus partes, por un engranaje que haga funcionar la máquina. Sólo siendo conscientes de ello podemos reparar la avería en que esa maquinaria nos ha dejado en la cuneta tanto tiempo debido a la fragmentación y el individualismo feroz que, a su vez, ha derivado en las luchas intestinas fomentadas por un mal entendimiento de qué es la identidad y por su defensa a ultranza. Hemos estado fragmentados (como diría Krishnamurti) con funestas consecuencias a todo nivel de este desmembramiento.

El presentimiento de que en la unión radica la armonía perdida puede conocerse (de cognoscere) o aprehenderse paralelamente por la vía intelectual y por la vía fenoménica, y no constituye, ni mucho menos, el descubrimiento de la penicilina ni por mi parte ni tampoco por parte de la ciencia de nuestros días. Es, simplemente, una confirmación paulatina, un re-descubrimiento, que viene teniendo lugar en mentes individuales y la cual va tomando cuerpo a medida que –en gran parte gracias a la Red- se va extendiendo al igual que sucede con las gotitas de mercurio de un termómetro roto cuando al mínimo acercamiento con sus afines van conformando una sola gota. Pero se trata –insisto- sólo de un re-descubrimiento tras muchos siglos de oscuridad.

Se habla cada vez más de un feliz acercamiento (y encuentro) entre las dos principales vías de conocimiento de nuestros tiempos: la científica y la humanística, entre la razón y la filosofía, entre el intelecto y lo creativo. En sectores especializados lo llaman reconciliación o equilibrio entre nuestros dos hemisferios cerebrales, los cuales parecen haberse confrontado hace miles y miles de años en una enemistad que resultó en la hegemonía final de nuestro hemisferio izquierdo. Los menos versados lo llaman corazón vs cabeza. Cada cual le da su nombre, pero nada nuevo hay bajo el sol sino un ritmo pendular entre sabiduría y estulticia, entre oscuridades del alma y destellos de luz, la inteligencia bien entendida, la feliz homeostasis espiritual del Sapiens sapiens. Ahí donde, según algunos, se dirige la evolución mientras cabalgue sobre la flecha del tiempo.

Si Hermes Trismégisto levantara la cabeza y leyera las recientes investigaciones sobre universos holográficos, sobre multiversos o antimateria, si Brahma ojeara ahora las últimas publicaciones sobre el funcionamiento de la red neuronal, acaso dijeran: “Pero ¿es que no se lo dejamos ya escrito, todo esto? “¡pobres diablos!”. Ha hecho falta que físicos o neurobiólogos de nuestro tiempo sintieran curiosidad y asomaran la nariz “al otro lado” (por ejemplo, practicando meditación, o buceando en la mitología) para que presintieran que había entre ambos lados un boquete, una vía de conexión, y se decidieran a investigarla con los medios actuales.

Y, mientras esto no llegaba, nos hemos dejado convencer por lógicas aristotélicas que afirman que si A es mayor que B, entonces B no puede ser mayor que A, impidiéndonos ver que paradojas naturales nos hablan a gritos ante nuestros mismos ojos: una esponja está en el mar… y a la vez el mar dentro de la esponja, oh koan de los koans... Conocemos ahora de qué está hecho el universo (a partir de ahora habría que comenzar a llamarlo multiverso), y los entrevistados de Punset constatan que una partícula puede estar en un momento dado en una estrella y algo después habitar en una de nuestras pestañas… pero aún parece no ser suficiente. Nos hablan los investigadores de entrelazamiento cuántico y nos limitamos a un “¡oh!” mientras terminamos la cena, pero no se nos ocurre sentirlo ni entre nosotros ni –aún más cercano- en nuestra propia carne.

Se huele, se intuye, un viraje que no afecta sólo al conocimiento. Se habla de punto de inflexión en la evolución. En la sociedad se proyecta este despertar del sueño rebelándose las masas ante el poder, surge la virulencia tan previsible… En un ámbito más global, las mentes individuales -¿como aquellas gotitas de mercurio?- van entrelazando más y más sus pequeñas ideas innovadoras a la velocidad, si no de la luz, sí de wifis o satélites a un ritmo cada vez más vertiginoso… En los 60 la primera oleada de indignados actuó como precursores de esta revolución o redescubrimiento que ya es casi inevitable presentir, y nos dejaron bien ensayado un primer movimiento hacia el cambio, tanto social como en el terreno de la experimentación de estados alterados (no importa aquí si fue con los primeros practicantes de yoga occidentales o con psicodélicos, lo que importa es la curiosidad). En nuestra generación tenemos la fortuna de poder añadir a aquel primer intento un grado aumentado de saber y también de herramientas. Ya no hay excusa y, a mi modo de ver, es papel y principal responsabilidad de la ciencia que ya no haya marcha atrás.

Pues la ciencia legítima es la principal buscadora de la verdad, y ahora ya no la busca junto al farol porque ahí había más luz, sino donde la perdió.

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Ver un biólogo budista aquí
Ver una física cuántica yogui aquí

28 mayo 2011

De mayo del 68 a mayo del 2011

El mes de mayo es ya tradicionalmente un mes movido. ¿Será la primavera?

22 mayo 2011

De revoluciones y masas críticas

Los españoles (tanto en nuestro territorio como los dispersos por el globo, desde Londres a Amsterdam pasando por la mismísima Siberia) estamos viviendo estos días una gran conmoción. Una conmoción sociológica, psicológica, emocional, antropológica, estírpica (permítanme la palabra). Que lo que comenzó tímidamente se ha contagiado a ritmo vertiginoso con un entusiasmo de sangre hirviente primaveral no lo voy a repetir, que eso tod@s lo sabemos. Tampoco insistiré en que está impresionando la buena organización, compañerismo y actitud de esfuerzo que viene siendo patente en las acampadas, así como la solidaridad demostrada por los observadores y voluntarios (quienes hayan ido siguiendo las noticias vía internet quizá estén mejor informados que quienes lo hayan hecho sólo a través de los telediarios).

¿Qué está sucediendo? Las posturas, muy resumidas, se dividen en dos como las leyes de Dios: los más pesimistas esgrimen que ese entusiasmo se apagará pronto, que todas las revoluciones comienzan igual pero que después toda buena intención se va al garete en lo que duran dos telediarios. Los más optimistas (entre los que me encuentro, aún habiendo sido toda mi vida una pesimista recalcitrante en cuanto tuviera relación con el Sapiens), vislumbramos en los acontecimientos del 15-M y subsiguientes, no una simple revolución a lo sandinista o republicana, sino como un síntoma más del punto de inflexión que está atravesando, en realidad, toda la humanidad. Cierto que en el ámbito político las revueltas de estos días están teniendo una inmensa repercusión, pero para mí (como para muchos de mis amigos) todo esto es, incluso, de mucha más envergadura. No una envergadura mediática, ni meramente política, sino a nivel de un viraje en el rumbo de nuestra conciencia que no ha comenzado con las acampadas sino que, al igual que una planta, tuvo su momento de plantación, de germinación, de crecimiento… y de floración.

Lo que está ocurriendo es que están naciendo las flores de una semilla que comenzó a germinar, tierra oscura adentro, hará aproximadamente cincuenta años. Piensen que, en la evolución de nuestra especie, cincuenta años son apenas un suspiro.

Dicen algunos que las evoluciones son lentas, graduales. Y yo digo que, a razón de una gotita –pongamos- por siglo, un vaso tarda tanto en llenarse que perderíamos la paciencia. Algunos perdieron incluso más: su vida sin ver el resultado. Sin embargo, una vez el vaso ya se ha llenado, el desbordamiento del mismo al caer la gota crítica se produce en pocos instantes.

Y esto es, simplemente, lo que creo que está sucediendo ahora mismo: la flor abriéndose, el vaso desparramando su líquido por todo el planeta a través de los vasos comunicantes de nuestro mejor logro, internet.

Ya no hay distancias, ya no hay casi tiempos. Sólo está la flor desperezándose tras su sueño invernal otorgándonos el aroma de la esperanza.

A pocas horas de unas elecciones, mi reflexión para todos los jóvenes, menos jóvenes, pequeños empresarios y jubilados indignados, es que aprendamos de cuantas revoluciones no fructificaron y mostremos sano juicio, que incorporemos a lo sabido algo que quizá nunca antes hayamos intentado: compartir, desapegarnos de lo innecesario.

Tengo la sensación de que el humano comienza a percibir de un modo operativo de que cada uno de nosotros no es sino una minúscula parte, una irrisoria pero espléndida parte de un gran Todo.

Hacía falta una masa crítica y diría, sin mucho temor a equivocarme, que esa masa crítica ya está aquí.


110621 Última hora: http://politica.elpais.com/politica/2011/06/21/actualidad/1308671868_601197.html

11 mayo 2011

25 abril 2011

La relatividad de lo vertical

Me perdonen los empiristas, pero me parece que una prueba muy simple y cotidiana de que lo que percibimos poco tiene que ver con la realidad-real está, a mi humilde modo de verlo, en una duda digna de Mafalda que vino a mi mente un día antes de dormir: me dije “¿estoy ahora mismo horizontal, como parecería, o vertical?”.
Llevamos tan pegada a nosotros la hybris sensorial que sólo hace falta recordar la imagen del planeta para darnos cuenta de cuán errados andamos en cosas tan elementales. En realidad sólo los habitantes de los polos ártico y antártico podrían pensar que están en posición horizontal cuando se acuestan (y tampoco del todo), mientras que la mayoría de europeos nos dormimos en una inclinación asombrosa. He aquí la ilustración clarificadora:

Si desempolvan cuanto nos enseñaron en el colegio, recordarán que el eje "arriba-abajo" discurre en una línea que nos comunica invisiblemente con el núcleo de la Tierra (ahí donde está ese gran imán de hierro que no nos deja caer en el vacío estratosférico). Es decir, para un japonés nuestro “arriba” es su “abajo” y viceversa, pues el “abajo” significa, por consenso, “hacia el centro de la Tierra” y “arriba” significa “hacia el cielo”. Sí, ya sé que esto lo sabemos todos, pero ¿nos damos verdadera cuenta de qué significa? Para comprobarlo, esta noche cuando se acuesten piensen que van a dormirse en postura más bien oblícua, o cuando caminen por la calle recuerden que en nuestra latitud caminamos más o menos así:
De ahí se desprende asimismo que nuestro concepto mental del arriba-abajo (verticalidad-horizontalidad) es un concepto tan limitado que fuera de los límites de nuestro planeta queda obsoleto (aunque, claro está, los jupiterianos, de haberlos, también tendrían su arriba-abajo jupiteriano).
La cuestión es: si la verticalidad y la horizontalidad tiene un sentido estrictamente local para cada planeta, ¿quién ha dicho que la Vía Láctea -donde hay más vacío que planetas- esté horizontal como siempre nos la muestran? ¿acaso hay un arriba-abajo cósmico? ¿quién mide la verticalidad de nuestra galaxia?
Quizá también la misma Vía Láctea esté vertical y no lo sabemos.

La múltiple personalidad en internet

Sobre internet como ámbito relacional y las redes sociales ya hay (cómo pasa el tiempo!) mucho escrito a lo que, de momento, no pienso en nada que poder añadir en cuanto fenómeno en general.

Sin embargo, sí hay algo que me llama la atención, y es observar con relativa frecuencia cómo, en blogs y foros, la misma persona se autootorga distintos nicks para entablar intercambios de opinión. Lo que más me sorprende es cómo, en ocasiones, no sólo participan en debates con distintos apodos sino que, para más inri, se dirige a sí mism@ como si de otra personalidad se tratara.

Constituye esto, por tanto, una rama específica del fenómeno social internáutico que, como mínimo, suscita curiosidad. Ya no se trata aquí de si somos más o menos sinceros con los demás en lo virtual que en la realidad, ni de la probabilidad de engaño que puede darse en cuanto a mostrarse cómo se es o cómo no se es. Entramos aquí en el incierto tejido, si no del autoengaño virtual, sí de la múltiple personalidad virtual, de una posible proyección de nuestro poliedrismo psicológico de múltiples caras al mundo de las ondas.

Me cuestiono si, con esa perversa autousurpación de parte de su yo para hablarle a otra parte de su yo, ese tipo de usuari@s no habrán descubierto en esa estrategia una vía paralela de autoconocimiento o, cuando menos, de plática onanista que quizá resulte más placentera que hacerlo ante el espejo cuando se afeitan o se trazan la línea de kohl.

¿Será por aquello de que "el otro" queda lejos?


19 abril 2011

¿Qué es la meditación exactamente?

Hay muchísimo escrito y dicho acerca de la meditación, pero una de las mejores explicaciones que he oído, a cargo del doctor Vicente Simón, podéis verla --> aquí <--

11 marzo 2011

Placebo: qué es y qué no es

"MÁS ALLÁ DEL FÁRMACO: EL EFECTO PLACEBO

El efecto placebo se define como el beneficio terapéutico que puede obtenerse de una sustancia inerte. A esta definición hay que añadirle algo más: "siempre que venga definida por la cultura del sujeto como algo beneficioso". En nuestra cultura el efecto placebo viene definido por la relación medico-paciente, es evidente que los enfermos creen en los médicos, de otra manera no iría nadie a visitarlos. Significa que en la misma relación medico-paciente ya está presente la expectativa de placebo, de manera que es imposible discriminar cuanto de placebo hay en una intervención y cuanto de efecto real de un fármaco prescrito. Las teorizaciones sobre el placebo han alcanzado mucho interés porque los laboratorios farmacéuticos, antes de comercializar un determinado producto deben cumplir una serie de requisitos, que son al menos tres:
Deben determinar los efectos tóxicos, efectos adversos o teratógenos (sobre el feto en gestación) del medicamento en cuestión.
Deben demostrar que el efecto del nuevo medicamento se justifica mediante una experimentación contra placebo. Es decir deben demostrar que el efecto del medicamento sobre una entidad clínica determinada es superior cuantitavamente al efecto-placebo.
Por último deben encontrar para el nuevo medicamento un nicho de actividad: el medicamento en cuestión debe tener una o varias indicaciones concretas, por ejemplo para la depresión, esquizofrenia o el tratamiento del insomnio.
Una vez comercializado o en vías de hacerlo el medicamento se comparará con otro medicamento que en la patología indicada ya ha demostrado claramente su actividad, si es un antipsicótico se medirá con el Haloperidol, si es un antidepresivo con la Clomipramina, etc. Es decir, se bate con los medicamentos de referencia ya conocidos. Una vez superados todos estos controles aun queda un ultimo escollo que vencer: el precio, que deberá negociarse con la administración de turno, cuando estas condiciones hayan sido superadas el medicamento se pone en circulación. Pero observemos que el camino está lleno de falacias, trampas y falsificaciones:
1.- Los medicamentos no pueden ensayarse sobre embarazadas humanas dado que esta práctica sería considerada falta de ética y está por tanto prohibida por la ley, por lo que se ensaya en ratas embarazadas o en otros animales para despistar los efectos teratógenos: en términos prácticos significa que ningún medicamento ha demostrado cuando es comercializado que carezca de efectos en fetos humanos, por lo que ningún medicamento está indicado durante el embarazo, si los prescribimos es porque el beneficio es superior al coste o riesgo y por eso usamos psicofármacos antiguos bien conocidos y de reconocida acción no teratogénica.
2.- Algunos medicamentos no pueden compararse contra placebo por una razón similar a la anterior: sería dudosamente ético (aunque no está prohibido por la ley) que en un grupo de pacientes cancerosos se midieran resultados comparando a los que toman el nuevo fármaco con otros que sólo recibirían placebo, lo que equivale a dejarles sin tratamiento, en algunas patologías se puede prescindir de un determinado tratamiento pero en otras es imposible. Por ejemplo, los antipsicóticos casi nunca se comparan con placebo pues no es ético dejar un grupo de esquizofrénicos sin su tratamiento. Sin embargo esta práctica es bastante común en USA, aunque está prohibida en Europa, lo que nos lleva a plantearnos qué clase de pacientes eligen los investigadores para formar parte del grupo placebo y a dudar seriamente de sus resultados. Por último: no puede emplearse placebos cuando existe tratamiento conocido para una enfermedad cualquiera y además el consumidor de placebo en un ensayo clínico debe saber que va a utilizarse placebo aunque no sepa si él mismo va a consumir el placebo o la sustancia activa.
3.- La mayor trampa de la investigación biomédica está en el tema de las indicaciones. Como ya he dicho en este artículo en varias ocasiones las entidades diagnósticas no son clases naturales sino constructos teóricos, las agrupaciones sindrómicas no corresponden a un genotipo común ni siquiera a una neurobiología compartida por lo que encontrar un nicho nosológico para un nuevo fármaco es más bien un deseo comercial por obligación administrativa que hace que muchos medicamentos queden huérfanos al no encontrar para ellos un nicho de actividad consensuada. Naturalmente cuantas más indicaciones conocidas tenga un medicamento más se venderá y tanto más si estas patologías son comunes, lo que implica que los laboratorios están poco interesados en encontrar remedios para las enfermedades exóticas o poco frecuentes y mucho para encontrar nuevos antidepresivos dada la alta frecuencia de esta patología, lo que implica que el mercado esté saturado por marcas muy parecidas entre sí.
Está establecido que el 30% de la población responde al placebo (la misma cantidad que es hipnotizable), lo que da idea de la magnitud del problema a la hora de demostrar la eficacia de un nuevo fármaco, pero la cosa se complica si entendemos que muchas veces el efecto placebo se extiende a los efectos adversos ¿Qué sucede cuando un paciente empeora con placebo en lugar de mejorar? ¿Por qué los placebos tienen tantos efectos adversos como los medicamentos genuinos?
El efecto placebo no se limita al hecho de mejorar por sugestión sino que a veces provoca el efecto contrario (efecto nocebo), lo que viene a indicar que el efecto placebo está relacionado con las expectativas que tiene el paciente sobre sus efectos .La neurobiología del efecto placebo - de existir- pasa por las creencias de un determinado probando, si un paciente espera un dolor de cabeza, sobrevendrá este síntoma y si espera una curación rápida se producirá si es respondedor, si está dentro de ese 30%. Está demostrado que el efecto placebo depende de variables individuales, de presentación de fármaco, de su color y forma de administración pero sobre todo la variable critica es el diagnóstico: los depresivos en general tienen una respuesta al placebo entre el 50 y el 60% lo que explica lo que más arriba decía de que los enfermos agudos que ven los médicos de familia y por qué se curan casi todos sin necesidad de invocar a la vis medicatrix, por el contrario los enfermos con cáncer responden muy poco al placebo, a pesar de la necesidad de creer, lo que indica que la creencia modula el efecto placebo pero no es capaz de suplantarla del todo. Otra de las manías de los laboratorios en la actualidad es demostrar que sus productos tienen menos efectos secundarios que el placebo, lo cual resulta sorprendente porque lo lógico sería esperar que la sustancia inerte no causara ningún síntoma adverso: no es así, los placebos crean molestos síntomas secundarios y a veces reacciones graves como las alucinaciones con una frecuencia nada remota que depende de la atribución equivocada (misattribution) que pueda hacer el paciente sobre sus efectos. Lo curioso es que un medicamento puede hacer el efecto adverso que se espera de él, por ejemplo que un antipsicótico cree alucinaciones o que un antidepresivo empeore el estado de ánimo, este resultado no es en absoluto algo raro, sino muy frecuente que redunda en la importancia de saber de qué quiere en realidad curarse el paciente que nos visita.
Pero no todo es efecto placebo en las prescripciones porque muchas veces no recetamos ningún medicamento y también se producen resultados inesperados, hay que hablar de factores inespecíficos en la curación. Se trata de maniobras sugestivas o perturbadoras que realizamos todos los médicos y que sin saberlo (si no se conocen estas técnicas) tienen un resultado positivo para el paciente: el talante cordial, la confiabilidad, el prestigio, la dificultad en el acceso, el precio de los honorarios, la simpatía natural, el deseo de ayudar, la escucha bienintencionada y otras han sido identificadas como variables que intervienen en la curación o mejoría de un determinado malestar con independencia de que se tome o no algún medicamento. Si el efecto placebo es un obstáculo que contamina la investigación de un fármaco en fase de ensayo, los efectos inespecíficos cuentan a favor del nuevo fármaco experimental y aunque nadie los contabiliza todo el mundo sabe que ser elegido para un experimento científico donde se va a medir cualquier síntoma secundario por atentos investigadores pendientes en todo momento de nuestras reacciones crea ya de por si de un ambiente favorable para la mejoría. Todos los pacientes que participan en un ensayo están sugestionados para mejorar solo para quedar bien con tan atentos profesionales. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿sirven para algo las medidas de efectividad de los fármacos cuando se comparan con placebo?
A los médicos prácticos el efecto placebo nos importa muy poco porque no nos pagan para demostrar la efectividad de los nuevos fármacos, la conocemos por sus efectos en cientos de pacientes con los que los ensayamos y modificaremos nuestra opinión sobre los mismos según la experiencia vaya cambiando con el tiempo. Es más, para nosotros los médicos prácticos el efecto placebo no es un obstáculo sino un aliado, contamos con él y sentimos sana envidia por aquel compañero que en virtud de su simpatía o carisma es capaz de curar a más gente que nosotros y con menos esfuerzo. El efecto placebo existe, está en nuestra paleta de operaciones y en las expectativas de los pacientes, lo que es imperdonable es que un médico no sepa discriminar qué es y qué no es placebo, algo que sólo puede conseguirse mediante algo que se llama rigor intelectual.
QUÉ ES Y QUÉ NO ES EFECTO PLACEBO
Sapinstein en 1996 (citado por Galletero, 2004, op cit) en una ya celebre experiencia con ISRS informó de que el 50% de sus efectos se debían al placebo, el 23% a factores específicos y sólo el 27% era debido al efecto de la molécula activa y aunque el autor no informa de la proporción de sujetos que no respondieron es de suponer que esa población estaría engordando las estadísticas de placebo-nocevo junto con los que abandonaron el proyecto. Este informe hizo cuestionarse a muchos investigadores si los ISRS no serían -después de todo- placebos caros. Claro, todo depende de qué creamos que estamos curando con ellos. Si lo que creemos es que la depresión es una entidad natural como las especies animales, las plantas, o las moscas es evidente que vamos a ser victimas de una nuevo espejismo, tal y como expliqué en el capitulo primero de este articulo, los ISRS operan sobre un endofenotipo llamado "resistencia al estrés" y no sobre un síntoma llamado depresión, de hecho operan sobre muchos síntomas de la serie ansiedad-fobia-depresión, del mismo modo el efecto placebo opera sobre un constructo llamado creencias, pero existen ciertos malentendidos sobre esta cuestión que me propongo aclarar.
El efecto placebo o el efecto de la sugestión no es más frecuente en la población inculta, histérica, sumisa o pobre, seguramente esto era cierto en el siglo XIX, pero hoy en día tenemos pruebas de que el efecto placebo ha cambiado de clientela, pasando a ser respuesta común en los clientes de la new age, es decir de aquellas personas cultas que rechazan los medicamentos convencionales porque les atribuyen todos los males de la civilización, se preocupan en exceso de lo que comen o beben, pretenden vivir en armonía con el cosmos o buscan una nueva religión compuesta por un principio de armonía universal donde no quepa ningún residuo de maldad: ignoran que en lo bueno no todo es bueno después de todo y que el amor puede contener en su germen la propia esencia de la maldad. Estas personas son hoy los respondedores al placebo, un grupo de pacientes que no se caracterizan precisamente por su grado de sugestionabilidad. Podríamos afirmar que solo se dejarán sugestionar por aquello que proceda de su concepción del mundo, es decir por aquello que concuerde con su estilo de vida y sus creencias, pero resultarán resistentes a las verdades compartidas por la comunidad científica, algo que hoy alcanza sin ninguna duda a las capas más desfavorecidas de la población. Puestas así las cosas es difícil para el medico práctico discriminar qué es y qué no es placebo puesto que la población ha cambiado sus puntos de vista sobre la eficacia de los fármacos y mucho más sobre las intervenciones médicas.
Afortunadamente tenemos algunas claves para orientarnos en este galimatías epistemológico, el efecto placebo sólo puede darse en determinadas condiciones que incluyan:
Nula provisión de información
Ninguna maniobra de cambio
Ninguna capacidad de comprensión sobre el malestar o insight
Ninguna recomposición sobre lo vivido
Dicho de otra manera sólo podemos considerar efecto placebo a aquella mejoría que se produjera después de aplicar una sustancia inerte a una paciente con el que no se hubiera trabajado ninguna de las anteriores condiciones psicológicas. En este sentido el efecto placebo equivale a no hacer nada, más que esperar. En el momento en que hacemos algo destinado o bien a proveer de información, intentar modificar actitudes o creencias, confrontar al sujeto, etc, entonces ya no hay efecto placebo sino efectos in o específicos de una técnica cualquiera, algo que se puede medir y predecir. En este sentido considero que la combinación psicoterapia y psicofármacos es superior a la psicoterapia sola, al tratamiento con psicofármacos solo o al empleo de placebo solo, dependiendo, -claro está- de la patología. La conclusión de lo anteriormente dicho es que el efecto placebo es muy difícil de atrapar si es que -después de todo- puede existir aisladamente en una relación humana.../..."
(Traver, P., "Porqué enfermamos mentalmente")

21 febrero 2011

La eternidad y su despedazado tiempo

¿Todos los gatos son el mismo gato?... (clic en la imagen para la respuesta)

12 diciembre 2010

Amor renacentista


(clic en la imagen)
Belleza en estado puro que no admite palabras.

08 diciembre 2010

Wikileaks y Assange (por Enrique Dans)


(clic en la imagen)
Y lo mejor (tb por Enrique Dans)

21 noviembre 2010

Engaño y autoengaño


(clic en la imagen)

"El autoengaño evoluciona para que el engaño sea más eficaz y menos costoso cognitivamente" (R. Trivers).
Es decir, antes se pilla al mentiroso que al cojo... a menos que el primero esté convencido de lo que dice.
Aquí (<--clic) tienen un muy buen resumen de la teoría de Trivers. (fuente: http://www.inteco.cl/notas.php/1270848493).

13 noviembre 2010

Rumi

(clic en la imagen)
Hace unos días tuve el honor de charlar con un conferenciante islámico buen conocedor del sufismo, y no pude por menos de preguntarle cómo se pronuncia su nombre completo en su idioma.

27 octubre 2010

La policía del amor

(de mi amigo Chusny, otro incansable buscador que no sé de dónde saca el tiempo!)

...la policía del amor <-- clic!

16 agosto 2010

La memoria y el destino


¿Somos programables... o re-programables?
Les dejo un excelente artículo vía medicinacuantica.net. (Clic en la imagen)

21 julio 2010

Tantra, la vía sagrada

Hace ya bastante tiempo, Francisco Traver (artífice, entre otros, del blog "Neurobudismo" en el cual tengo el inmenso honor de colaborar) me propuso que escribiera algo sobre Tantra.
Lo hice- concretamente sobre el masaje tántrico- pero siempre más sentí como pendiente el divulgar a quienes no lo conocen una visión más seria y profunda de la esencia de esa disciplina.
Hoy me he encontrado con un artículo magnífico que resume dicha esencia mucho mejor de lo que yo jamás soñaría en poder hacer.
Se lo dejo aquí, por si a alguien le interesa saber, realmente, qué es el Tantra.
http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=227

17 julio 2010

Chopra: muerte, conciencia, realidad

Entrevista a Deepak Chopra sobre la muerte y otros temas (clic en imagen).
(tomado de la magnífica web http://medicinacuantica.net)

06 julio 2010

Rompetechos y la ley de la atracción


Para mi propio asombro, un récord de visitantes en "Neurobudismo" (clic en la imagen).

02 julio 2010

El libro total



10 junio 2010

Esencia de números

¿Qué hay más allá de las cifras? La respuesta en la imagen(*).

(*) Recuerden hacer clic derecho y "pestaña nueva" o "ventana nueva" (según navegador) para no tener que volver luego atrás.

07 junio 2010

Acoplada (P)


Pulso de seda, entrega lenta,
voluntad tibia y perfecta,
eco y antesala del amado,
anestesia de espinas.
Mandato de arcano,
fluida pertenencia,
resorte de delirios.
El amado la fermenta
del opio de sus latidos;
la amada le respira,
metáfora corpórea
acoplada y quieta.

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quantum dijo...

Con pulso de seda, firme y sensual, trazas un camino afín al espíritu y la piel.

Se respira.

9 de enero de 2009 00:42

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Paco Traver dijo...

...la quietud receptiva de un umbral.

17 de enero de 2009 16:24

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Princesa Dariak dijo...

Inquietante plenitud...

Abrazos de luz y sombras.

31 de enero de 2009 01:31

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Sintagma in blue dijo...

El deseo respira en las escamas de la noche...

31 de enero de 2009 22:30

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coco dijo...

Buenísimo.

4 de febrero de 2009 00:20

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Joseph Cartaphilus dijo...

Los latidos del opio.
Si. Eso dicen. Habrá que comprobarlo.
Me alegro de que no te vayas. Es incluso necesario
Dichosas voluntades tibias y perfectas

6 de febrero de 2009 02:02



29 mayo 2010

Ser, el verbo

"El ser de las cosas, no su verdad, es la causa de la verdad en el entendimiento"

(Santo Tomás de Aquino)



Leído hoy en algún sitio: soy arquitecto.
Me viene a la mente Krishnamurti y tantas otras cosas sobre el enigma de la naturaleza de la identidad: el verbo ser, el verbo semilla, el verbo-cemento, un verbo que es tan copulativo entre predicados y el Yo que en algunos idiomas incluso se lo da por supuesto. Tan semilla es de todo, que simplemente repitiendo “Yo soy” cierto número de veces, al cabo parece uno,
cual hacker del espíritu, haberse saltado la contraseña que nos separaba de la totalidad, se la puede ver diluirse en volutas y acceder al significado profundo de ese Ser, del Dassein heideggeriano, de aquel otro ser de todas las cosas que –lo aprendimos en el colegio- buscaban los presocráticos como desesperados, tan desesperados que hasta en el éter llegaron a verlo.
Tenía que tratarse de algo que no tuviera negación, que estuviera en todas partes y en ninguna, que no tuviera acaso principio ni fin. Sólo un verbo muy corto sabría cumplir algo tan imposible.
Pero entre tanto nosotros somos arquitectos, diseñadores o modistas. Somos extremeños o zulúes. Somos diabéticos o bipolares. Somos Pepito o Juanita, nos permitimos autoadosar predicados impunemente, usando de pegamento el verbo más importante que ha inventado el habla humana: el verbo que nos separa del resto de cosas que no-son, la lanzadera existencial hecha sílaba, algo que nos haga presentir que somos algo con derecho propio a contentarse con un nombre cualquiera, un sexo, una religión, una provincia, un trabajo, remover la coctelera y sacar de todo ello algo que diga soy eso. E invitar al mundo entero a barra libre de esa pócima y que nos reafirme "Sí, en efecto: eres eso".
No es culpa de nadie (como casi siempre) que se nos hayan pegoteado tantas etiquetas de tal modo que -a fuerza de decirlas o de firmar aquí y allá, de repartir tarjetas de visita y carnets que nos acreditan como algo- nos acabemos identificando, antes o después, con ese trocito de papel adhesivo que llevamos en la frente que reza “Soy zulú” o “Soy modista” o “Soy republicano” o “Soy del Atlético” o “Soy la esposa de Fulanito”.
Y en realidad no somos nada de todo esto. Eso son sólo predicados, apuntes.
Y sino, hagan la prueba y repitan cien veces en silencio interno “Yo soy” sin añadir nada detrás. Verán que también le hallan un sentido al ser desnudo, tal como ese verbo vino al mundo.

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27 mayo 2010

Condo al teléfono


De mi otro blog "La Serie de Condo".
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26 mayo 2010

Kegels (río arriba)



El mulabandha (bandha = cierre) es una de las bandhas conocidas milenariamente en Yoga y Tantra, que se realiza contrayendo hacia arriba el periné o suelo pélvico, preferentemente entre inhalación y exhalación. Las otras dos bandhas implican la zona del cardias y diafragma (udiyanabandha) y la garganta (jalandarabandha). A partir de cierta fase, el practicante puede aplicar las tres casi simultáneamente, aflojándolas en orden inverso antes de la exhalación.
Un médico llamado Arnold Kegel redescubrió la penicilina olvidada por el oscurantismo, rescatando de paso los beneficios de la tonificación del suelo pélvico. A partir de sus recomendaciones, ese ejercicio es en nuestros días conocido popularmente como kegels, actualmente prescrito por muchos ginecólogos y sexólogos: los primeros debido a que un músculo PC (pubocoxígeo) en forma (a) facilita el parto además de (b) mejorar ostensiblemente la recuperación de la zona tras el alumbramiento, y (c) prevenir también la ptosis de la vejiga y la incontinencia urinaria. Los sexólogos, por su parte, lo prescriben porque la buena condición de ese músculo facilita y/o intensifica el orgasmo femenino.
Hoy día son ya numerosas las féminas que practican regularmente este tipo de ejercicio por uno o varios de los motivos expuestos más arriba. Una buena ocasión es, por ejemplo, el momento de orinar, aprovechando la oportunidad para controlar las contracciones. Las conocidas “bolas chinas” son otro artilugio que -entre otros perversos usos de los que no hablaré aquí- tiene como utilidad tonificar el citado músculo. En el mercado se encuentran en distintos pesos, en función de gustos personales y, básicamente, del estado del músculo PC de la usuaria.
Pero los kegels son, sobre todo, un plus de goce añadido al placer masculino. El hombre encarna en sí mismo la máxima generosidad en su pasional anhelo de dar lo que la mujer recibirá con agrado. Mediante el dominio de esa fuerza primigenia, él se sentirá agradablemente succionado, ordeñado, amorosamente acompañado en el comprensible vértigo del dejarse fluir, suavemente absorbido en placentera guía hacia la ascensión. Ella y su fuerza atávica serán ahí numinoso bálsamo, dilución de nimias resistencias instintivas, catalizador de la contracorriente tensional de la que surge todo lo bello, amoroso complemento del sagrado principio del Dar.
Cabalgados sobre el mútuo conocimiento y la compenetración que les han advenido con el fuego lento del tiempo, ella sabrá exactamente cuándo, cómo y a qué ritmo exprimir el fruto ya maduro, el modo preciso y sabio de absorber y facilitar al héroe su derrame perfecto y disolutivo, un vertido que le detonará unificado por un instante inefable con el cosmos que acaso él describa, cuando el habla regrese a su ser, como de río arriba.
Y se quedarán aún unos momentos perdidos en su mirar espejado, lánguido y absorto, sabiendo que saben.

16 mayo 2010

Apocalipsis cuántico (Quantum apocalypse)


"Cuanto más miras una partícula individual, más cuenta te das de que no existe una cosa tal como un electrón. Un electrón -y cualquier otra partícula elemental- sólo existe en relación a las demás"

Y estamos hechos de células, éstas de moléculas, éstas de partículas elementales... ¿Moraleja?...
Para ver el video completo, clic en la imagen.

08 mayo 2010

Ifestion (la amistad)

La historia de una bella amistad (clic en la imagen)
(del álbum Aléxandros (Alejandro Magno) de S. Spanoudakis)

02 mayo 2010

El masaje tántrico


Explicación y aclaraciones imprescindibles sobre el Tantra y el masaje tántrico.