07 mayo 2006

No fotografiar a Ulises

Ahí estás otra vez, sobre las nubes y el asiento bajando más rápido que tu trasero.
En los últimos minutos el paisaje de abajo se ha metamorfoseado casi sin darnos cuenta. El monótono desierto azul se ha ido convirtiendo, sin prisa y sin pausa, en un salpicón agreste de islitas e islotes. Suspiras y apoyas bien la nariz en el metacrilato, degustando la presión en los oídos, la proximidad otra vez.
Y es entonces cuando la ves, tan bien recortada contra el inmenso azul, entrando en el pequeño panorama oval de la ventanilla igual que una vedette en el escenario: pomposamente y de lado. Es Itaca en mucho mejor perspectiva que para Odiseo de regreso en su barco maltrecho.
Asalta la tentación (inmadura, reconócelo) de inmortalizar con la reflex la silueta anacrónica que se desliza suave, un poco descaradamente, sabedora de su belleza. Pero, en un instante que te dejará huella para siempre más, decides no moverte pues, aunque habría suficiente tiempo para enfocar y contarles luego a todos «y esta es Ítaca desde el cielo», es mucho mejor disfrutar íntimamente su llegada a la playa desierta con tu nariz aplastando el cristal porque sabes que esa intimidad te ensanchará algo que anda entre el hipotálamo y el esófago; que dejarla perder flotando (porque ya empieza a perderse)
será lo mejor no sólo para tí sino también para aquella sombra de Odiseo rendido y febril que intenta reptar por la arena con las uñas y sus últimas fuerzas, aún incapaz de reconocer su patria.
El sobrecargo Rosales anticipa la hora y temperatura de allá abajo mientras el héroe ya se desploma, exhausto, en su tiempo paralelo. El espectáculo se aleja rápidamente a su lejanía, pero, estirando el cuello, alcanzas aún a verle, por fin, tendiéndose boca arriba, jadeante y reseco. Borracho de agotamiento, en una última ráfaga de lucidez justo antes del desmayo, entreabre los ojos sólo un instante, justo para achacar a la fiebre la visión en el cielo, allá junto al sol, de un enorme pájaro blanco con unos extraños dibujos en el plumaje: IBERIA.
(1995)