02 octubre 2008

Licuada en fuego

Dulce mineral, roca de mi potestad,

elegiste de entre todos al mejor de los hombres

para que de tí brote el pan

-cereal de arboles suicidas y caracoles flotantes-

hasta que tu saliva sea cemento de una tierra

dispuesta a alumbrar hijos que no tuviste

que son hijos de la humanidad,

su testamento y su condicion,

un original descuento de lo humano.

Es así como te pretendo, dulce amada mía,

licuada en mis besos de sabores otoñales,

fluyendo lenta y apacible junto a mí,

deseable y mía hasta el final de los tiempos,

pues ni mil vírgenes me dieron el amor

ni goces de tanto tipo y rango

con que me obsequias en cada gota

tú, que por mí te hiciste agua y total renuncia.

Te beberé a sorbos lentos por la eternidad

y cada alba pondré nombre a tu vacío

mientras, enredada a mí como hiedra,

desfallecida me llamarás fuego de tu agua

hasta que no quede de tí, en mí,

más que tu infinito recuerdo de miel.


(P. Traver, 2008)


(más poética en El hilo de Hermes).

6 comentarios:

Magnolia de Acero dijo...

¿Puedes darme más información de P. Traver? Es un texto curioso, muy plástico.

Ana di Zacco dijo...

Hola, querida Magnolia.
Bueno, puedes ver su obra virtual en sus blogs (los dos primeros, a la izquierda donde pone "blogs de mis entretelas", y también más arriba, donde pone "co-autora en Neurobudismo").
Saludos.

Sintagma in Blue dijo...

El recuerdo de miel es como un manantial de manos fértiles.

frac dijo...

Dulce mineral es una asociación que me encanta. Como el hierro dulce: limpio y puro.

He pasado buenos ratos leyendo vuestros escritos en Neurobudismo. Aprovecho esta ocasión que nos brindas, con la presencia de ambos en el post, para felicitaros. ¡Vaya par de dos!

Un abrazo

Joseph Cartaphilus dijo...

Si que es verdad que casi todo es vacío.

Y que dificil es llenarlo todo (esta frase la he repetido dos veces hoy, me estaré haciendo mayor?)

Dichosas batallitas de viejo

Trenzas dijo...

Tengo pendiente el Neurobudismo, pero es que la vida no em dará hasta que se inventen los días de 48 horas; como mínimo :)
El poema, excelente; suscribiendo lo que dice Frac, unas asociaciones muy sugerentes y frases preciosas.
Me ha encantado.
¡Abrazos...!