28 agosto 2007

Los dioses interiores

El Olimpo existe, pero desdoblado: dista unos tres mil kilómetros de nuestro aquí y unos tres mil años de nuestro ahora. Sin embargo, es desde él que leemos esto, que hablamos y apuntamos nuestras sordas certezas cotidianas. Nuestra mente es una jauría arquetípica, el hábitat simbólico de las jaquecas celosas de Hera, la patológica grandilocuencia de Zeus, el ingenio de Hermes, el instinto protector de Atenea de claras pupilas, la axfixiante negrura del Hades, el candor de Perséfone, todo un teosistema escondido en el ramaje de los jardines neurales, que no aparecerá jamás en ningún escáner sino -y tampoco siempre- en el espejo de terapias, ya sean psicoanalíticas o entre amigos.
En ese espacio semicuántico donde todo es posible, todos caben y se enredan unos con otros en relaciones imprevisibles, se aman o se matan embriagados de paroxismo, se alían o se insultan según el momento o según sople la fuerza del Meltemi entre los olivos(1), se entregan unos a otros el relevo del pathos o urden maquiavélicas tretas para despojarse mútuamente de un poder que dura un instante de los dioses o cien años de los hombres.
Nacemos fragmentados por sus enredos y tomamos partido por unos u otros según las coordenadas donde nos tocó nacer y el orden de preferencias que nos grabó a fuego lento nuestro entorno terrenal. La eutimia es ese raro instante de sospechosa quietud donde el Olimpo interior parece increiblemente en armonía, la rara pausa donde todos nuestros dioses juegan al corro de la patata de buen rollo tras firmar un convenio para la paz, una paz de línea plana, edénica, una paz donde por un momento nada hiere y nada sangra: una eutimia color rosa pastel con la dulce flauta de Orfeo por banda sonora y en la que el mismísimo Diónysos parece haberse hecho de Alcohólicos Anónimos.

(1) El Meltemi es un viento del NO que sopla en Grecia entre junio y septiembre (con mayor fuerza en agosto).
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Libro recomendado: "Las diosas de cada mujer" (Jean Shinoda)
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7 comentarios:

Sintagma in Blue dijo...

que sigan danzando tus dioses...

Verdurin dijo...

Jung llamaba a eso "el parlamento de los dioses"

Trenzas dijo...

Y si no hemos nacido fragmentados, nos hacemos trizas nosotros solitos. La eutimia es como el estado de gracia. Brilla por su ausencia entre la gran mayoría de dioses y mortales.
Ni siquiera está en el DRAE :)
Buen post, Ana; estupenda reflexión.
Un abrazo.

Ana di Zacco dijo...

En el DRAE faltan términos imprescindibles, sí, lo digo y lo ratifico...

Escéptico dijo...

Por las altas temperaturas, los fuertes vientes y las envidias, casi arde el Olimpo este verano.

Zifnab dijo...

Me mola la imagen

Si acaso algo menos pastelera. Menos feliz quizá, mas interesante puede. Sin sangre, eso sí.

A ser felices, que ya va tocando

quantum dijo...

Mas en la jauría arquetípica de nuestra mente volverá la batalla, recurrente, como las palabras al amanecer.