08 febrero 2008

Memorias traicioneras

La autora de esto últimamente creía que, ya que no somos casi nada, al menos éramos memoria residente. Residencia de una identidad más o menos creible. Pero la autora de esto ha visto ese video y quiere dedicar esto a quienes quieran enfrentarse en nueve minutos y algo más a un intrigante enigma que está ahí nos guste o no, lo pensemos o no (la autora de esto aconseja ver el video antes de seguir leyendo, lo puesto aquí es “además de”). No tengan prisa, les espero unas líneas más abajo...

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No sé el lector, pero la frase “para nuestro cerebro es más importante contarnos una historia consistente que una historia verdadera” la encuentro impactante. No sé quién dijo (Erikson?) que sólo el 50% de lo que recordamos ocurrió realmente tal como lo recordamos. Imagino que las investigaciones sobre la memoria tienen mucho aún por delante.

Ahí se dice que, después de todo, el cerebro no funciona como el DD del pc.

Algunas veces, para conseguir un recuerdo coherente el cerebro rellena los huecos de la memoria con contenidos imaginados e irreales.

“[Nuestro cerebro] a veces nos muestra cosas que no están y otras nos esconde cosas que sí están” Da para pensar, si estamos dispuestos a creer en los últimos descubrimientos.

Recordamos cosas y estamos seguros de que nos pasaron, pero si lo comprobamos con los hechos históricos, vemos que esos hechos no son necesariamente ciertos”.

Muchos de estos engaños se deben a una capacidad sorprendente del cerebro, cuando la información no es suficiente o es confusa se la inventa, rellena los huecos para construir una realidad lo más lógica posible según nuestros esquemas mentales.

El horror vacui cerebral también abarca la memoria porque los recuerdos son una mezcla de realidad y ficción.” Y algo en uno mismo reniega tozudamente aceptar esta aserción. ¿Puede ser, realmente, que no podamos fiarnos ni de la memoria? ¡Qué tema tan apasionante! ¿Acaso no recuerda el lector, a nivel de detalle pormenorizado, aquella escena de los cinco años, aquel parque, aquella discusión en casa o aquel perro que nos mordió? Pues igual no sucedieron exactamente así. Si lo piensan bien, da cierto vértigo.

El cerebro no ha evolucionado para comprender el mundo sino para que sobrevivamos en él”. Esta es una verdad tan cruda que nadie que persiga la Verdad podría quedarse igual ante ese interrogante.

Es mejor una historia coherente, aunque sea falsa, que con otra más real pero incompleta.” Sin comentarios...

Para pensar: “Sin embargo, la más impactante de las ilusiones mentales quizá sea el Yo, la conciencia de uno mismo. Sospechamos que es uno más de los productos de la actividad cerebral (...) De hecho hay muchos estados en que [el Yo] desaparece. Sin embargo, la masa cerebral continúa con los mismos requerimientos de oxígeno y nutrientes. Muchos expertos creen que, más que una unidad, somos una sociedad de mentes distintas que funcionamos como una orquesta: pueden funcionar todos los instrumentos a la vez pero también se forman quintetos, cuartetos o, simplemente, un solo.

Tú no eres la misma persona que se ha levantado esta mañana, y sin embargo tienes la impresión de que lo eres, pero en términos de moléculas no lo eres.

¿Qué somos en realidad? Si lo que recordamos no es del todo fiable, si entre los núcleos y los electrones de cada uno de los átomos que conforman nuestras moléculas hay tanto vacío como entre una pelota de tenis y las gradas de un estadio de fútbol, si las palabras con que se desgrana nuestro discurso son cáscaras vacías, ¿tiene sentido que nos sigamos empeñando en llamarnos Yo, ese modesto monosílabo que apenas representa a un constructo psíquico?

PS 090208: para una versión neuro-poética, ver ->este post<- en Neurociencia-neurocultura.

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Paco Traver dijo...

Eso que llamamos Yo ,no es mas que una ilusión de continuidad que construimos cuando iniciamos la autonarrativa de nuestra vida, de nuestros hechos, de nuestros recuerdos. Efcetivamente nuestra memoria nos mas que una secuencia de datos que se hallan conectados entre si por asociaciones muy parecidas a las del perro de Paulov, el condicionamiento clasico, los recuerdos se agrupan por contiguidad temporal o semántica y cuando los recobramos lo hacen tambien arrastrando cadenas perdidas como cuando el ordenador se defragmenta. Si además pensamos que la memoria procedimental no guarda hechos o eventos sino tan solo rastros de aprendizajes repetitivos y emociones podemos intuir por donde va eso que llamamos memoria, la capacidad de recobrar pero tambien de resignificar el pasado a la luz del presente, por eso cualquier recuerdo siempre es sospechoso y por eso la retrospección no es un metodo fiable para saber la verdad histórica, no sólo en el individuo puntual sino tampoco en la historia en si.
9/2/08 16:16

Joseph Cartaphilus dijo...

En el fondo, y dadas nuestras limitaciones, la Verdad es algo en lo que es muy dificil de creer. Lo curioso es que haya tantos sujetos deseosos de creer en ella. Quizás porque son sus cerebros los que les mienten.

Dichosas neuronas
10/2/08 20:57

Anónimo dijo...

Creo que fue Kant quién dijo que " No vemos la realidad, sino unicamente la idea que nos formamos de la realidad y que fabrican las neuronas del cerebro. O como dijo no me acuerdo quién: La ciencia nos da modelos del mundo, pero no el mundo en si.


Salud.
11/2/08 14:18

Ana di Zacco dijo...

Y antes de Kant, Platón y otros. Y si fuéramos más hacia atrás en el tiempo, en Oriente encontraríamos la misma idea esperando ser puesta en palabras. Ellos no hablaban de neuronas porque aún no había nacido R. y Cajal y lo llamaban cavernas o visiones de semidioses o de mil otras formas.
11/2/08 17:09

santos dijo...

¿Puede uno mantener cinco y no morir en el intento?

Creo que sin querer he homenajeado a Carmen Rico Gody, una señora mayor que me cae muy mal.


Ya no me acuerdo si eran cuatro o cinco.



Mierda.
11/2/08 23:39

santos dijo...

Cuatro o cinco BLOGS.

(No sé dónde tengo la cabeza.)
11/2/08 23:41

Sintagma in Blue dijo...

Jo, estoy que no me hallo.
12/2/08 18:20

FRAC dijo...

La idea ilusoria -incierta- encaja bien en el puzzle general de la realidad, esa percepción...

He leído también el post y los comentarios en Neurociencia, y la idea de fractal me parece tan atractiva...

El tema es muy ilustrativo: sitúa al Yo un poco más hacia atrás en la cola de nuestras prioridades y exigencias, y dota el entorno de un cierto misterio.

Abrazote!
16/2/08 07:37

Rubén Iglesias dijo...

Yo creo que aquella dialéctica entre el ser y el devenir de nuestros pensadores antiguos, no es solo algo estático y fuera de nosotros. Es también algo interior y personal. Y la misma solución que se encontró entonces para buscar una vía en el medio de los opuestos, hay que usarla de clave para entendernos a nosotros mismos.

Por cierto, me gusta mucho tu blog. Aunque es la primera vez que comento quiero decirte que estás entre mis lecturas asiduas. Saludos.
16/2/08 20:14
JeJo dijo...

Tan complicado como interesante el tema que propones esta vez.
Me entusiamó la idea de que nuestro cerebro es una "sociedad de mentes", una orquesta.
Desafinado o no, nos toca su serenata todo el tiempo. Que importa si la partitura es "mentirosa" ... ?, igualmente las improvisaciones delirantes y zapadas espontaneas tienen ritmo, fresco y vital.

Saludos.
21/2/08 17:06

Julio Avendaño dijo...

Pues el vértigo se me da bien, especialmente cuando pienso (¿o acaso no soy yo quien piensa sino el cerebro incluido en este cuerpo dejándome pensar que soy yo?) sobre cómo puede sentirse él mismo (el cerebro) al observar a esa parte suya creyendo que le ha descubierto (la parte al cerebro) y que ahora sí, ahora ya está la parte o ego, más cerca de la verdad y de la solución final de las cosas, porque en cuanto termine de descifrar esto, de lo que se acaba de dar cuenta exacta, entonces todo tendrá sentido, su sentido natural y podrá seguir con su existencia en paz, con un tormento menos del cual preocuparse.

Como decía, debe ser muy divertido ser un cerebro que se da cuenta de todo esto... Imagínate, si fueras ese cerebro, desde un principio sabrías el tipo de placebo (¿existe más de uno?) necesario para que esa su parte (o ego según la parte misma) se satisfaga y se tranquilice y olvide, una vez más, ésos asuntos con ínfulas de trascendencia y profundidad y verdad. Y así, hacerlo funcionar correctamente para conservarse lo mejor posible, hasta que esa su parte separatista y egoísta vuelva a preguntarse si existe o no, o para qué existe, o cualquiera de las cosas que se le ocurren tan frecuentemente.

¡Apasionante tema! Gracias por el movimiento neural que me has provocado con tus palabras, que resultan harto placenteras y estimulantes.

Salú.

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PD. Yo estoy plenamente seguro (¡¡¿¿??!! Bueno, no estoy seguro de mi yo en estos momentos; pero sí estoy seguro del hecho, aunque posiblemente sea una treta más de mi cerebro para tranquilizarme y hasta hacerme sentir orgulloso de la buena memoria que tengo...)de que el primer punto de encuentro ha sido "Una carta para ti", de esa hermosa y exuberante hada que se hace llamar Trenzas.
29/2/08 14:42

marìa Inès Mogaburu dijo...

Ya los gestàlticos habìan notado còmo la percepciòn buscaba completar formas, y rellenaba el faltante. Algo asì pasa con el archivo de la memoria, pero sirve, ¿o no?
14/3/08 18:38

Ana di Zacco dijo...

Pues no sé, M. Inés (ya sabes que yo no sé mucho de esto!) pero es posible que la mente después de todo también rellene el pasado real con el pasado ideal.
Gracias por tu visita!
14/3/08 18:59