Llevamos tan pegoteada nuestra aberrante fé en los sentidos que sólo hace falta recordar la imagen del planeta para darnos cuenta de cuán errados andamos en cosas tan elementales. En realidad sólo los habitantes de los polos ártico y antártico podrían pensar que están en posición horizontal cuando se acuestan (y tampoco del todo), mientras que la mayoría de europeos nos dormimos en una inclinación asombrosa. He aquí la ilustración clarificadora:
Si desempolvan cuanto nos enseñaron en el colegio, recordarán que el eje "arriba-abajo" discurre en una línea que nos comunica invisiblemente con el núcleo de la Tierra (ahí donde está ese gran imán de hierro que no nos deja caer en el vacío estratosférico). Es decir, para un japonés nuestro “arriba” es su “abajo” y viceversa, pues el “abajo” significa, por consenso, “hacia el centro de la Tierra” y “arriba” significa “hacia el cielo”. Sí, ya sé que esto lo sabemos todos, pero ¿nos damos verdadera cuenta de qué significa? Para comprobarlo, esta noche cuando se acuesten piensen que van a dormirse en postura más bien oblícua, o cuando caminen por la calle recuerden que en nuestra latitud caminamos más o menos así:
De ahí se desprende asimismo que nuestro concepto mental del arriba-abajo (verticalidad-horizontalidad) es un concepto tan limitado que fuera de los límites de nuestro planeta queda obsoleto (aunque, claro está, los jupiterianos, de haberlos, también tendrían su arriba-abajo jupiteriano).
La cuestión es: si la verticalidad y la horizontalidad tiene un sentido estrictamente local para cada planeta, ¿quién ha dicho que la Vía Láctea -donde hay más vacío que planetas- esté horizontal como siempre nos la muestran? ¿acaso hay un arriba-abajo cósmico? ¿quién mide la verticalidad de nuestra galaxia?
Quizá también la misma Vía Láctea esté vertical y no lo sabemos.
Si desempolvan cuanto nos enseñaron en el colegio, recordarán que el eje "arriba-abajo" discurre en una línea que nos comunica invisiblemente con el núcleo de la Tierra (ahí donde está ese gran imán de hierro que no nos deja caer en el vacío estratosférico). Es decir, para un japonés nuestro “arriba” es su “abajo” y viceversa, pues el “abajo” significa, por consenso, “hacia el centro de la Tierra” y “arriba” significa “hacia el cielo”. Sí, ya sé que esto lo sabemos todos, pero ¿nos damos verdadera cuenta de qué significa? Para comprobarlo, esta noche cuando se acuesten piensen que van a dormirse en postura más bien oblícua, o cuando caminen por la calle recuerden que en nuestra latitud caminamos más o menos así:
De ahí se desprende asimismo que nuestro concepto mental del arriba-abajo (verticalidad-horizontalidad) es un concepto tan limitado que fuera de los límites de nuestro planeta queda obsoleto (aunque, claro está, los jupiterianos, de haberlos, también tendrían su arriba-abajo jupiteriano).
La cuestión es: si la verticalidad y la horizontalidad tiene un sentido estrictamente local para cada planeta, ¿quién ha dicho que la Vía Láctea -donde hay más vacío que planetas- esté horizontal como siempre nos la muestran? ¿acaso hay un arriba-abajo cósmico? ¿quién mide la verticalidad de nuestra galaxia?
Quizá también la misma Vía Láctea esté vertical y no lo sabemos.










