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04 noviembre 2012

El beso



Hay be
sos obligados y besos espontáneos, besos en exclusiva, besos de fuego y lujuria, de preámbulo sabido, besos estudiados, besos que crean adicción, besos con rocío de alborada, besos que saben a espera y a lava, besos esquivos robados a las hadas, besos amplios y sabios, besos de resorte a otros planos, besos de viejos amigos, de salutación alegre, besos que se entretienen a sí mismos fuera del tiempo, besos lanzados al aire, besos soñados que nunca germinarán, besos de The End, besos de recreo, besos mágicos que no sacian jamás, besos disfrazados de nube y almibar, besos de Judas, besos de última despedida, besos fusionales en desnudez plena, besos descoloridos, besos imaginarios, besos que abren puertas antiguas, besos guiados por la mano, besos angustiados, besos que beben lágrimas, besos como a contracorriente, besos urgidos por un deseo sin aliento, besos manipuladores, besos dados a lomos del arco iris, besos absorbentes, demorados, pasivos, radiantes o traviesos, pero los mejores son los que nos sueñan ellos a nosotros desde su mundo paralelo e intangible.

27 mayo 2010

Condo al teléfono

CLIC AQUÍ

De mi otro blog "La Serie de Condo".
(Recuerden hacer clic derecho y "pestaña nueva" o "ventana nueva" (según navegador) para no tener que volver luego atrás.
)

17 abril 2009

Espejos

"Los espejos están llenos de gente,
los invisibles nos ven,
los olvidados nos recuerdan.
Cuando nos vemos, les vemos.
Cuando nos vamos ¿se van?"
(Eduardo Galeano, "Espejos: una historia casi universal")

Si se dan cuenta, la última pregunta de Galeano es una tímida pero inmensa pregunta, de esas a las que mejor mirar hacia otro lado disimuladamente para que no nos incomoden demasiado. La que se hace la autora de ésto, por su parte, es ¿contendrán algunos humanos en su esencia misma toda esa historia casi universal?...

(Imagen: detalle de "Los esposos Arnolfini" de Jan Van Eyck)
.

Joseph Cartaphilus dijo...

Deberías leer un cuento de Ribeyro que se llama "El ropero, el espejo y la muerte" o algo así. Conste que te lo he buscado por internes pero no le he encontrado y conste que no es que sea culto, que es que ha dado la casualidad de que me lo estaba leyendo. Ese y algunos más, que el tipo escribía tirando a bien.

Si puedo te lo escaneo y te lo mando.

Dichoso el que noseque pues suya es la gracia del señor o nosecuantos

belog
22/4/09 00:34
fractal dijo...

Es ingenioso el juego imaginativo de Jan Van Eyck, un atractivo dentro de dentro de..

A mi me llama lo que hay "detrás" del espejo, esa zona dónde ocurren cosas impensadas pero científicamente pensables, y, en todo caso, poéticamente también,
aunque en ello se me vaya -un poco- la cabeza para allá.

Un abrazo, Ana.
11/5/09 16:43

02 diciembre 2007

No masticar a Dios

La cola no es muy larga, y además no es como la cola de los cines, sino hecha de seres pequeños, en edad de crecer. El aroma de incienso nos impregna el alma, el cabello, la ropa, pues, apenas entrar en la nave de techos lejanos, hemos penetrado en lo sagrado y eso no es cualquier cosa que pueda decirse en dos palabras, porque lo sagrado huele a incienso y a agua bendita, esa de la pila de mármol donde, por sólo introducir tímidamente los dedos, nos inunda la sensación de haber entrado a formar parte de una extraña secta de elegidos. Hemos continuado el paso, nos hemos sentado en bancos sagrados de madera sagrada, nos arrodillamos y nos levantamos intentando parecer sagrados, hemos escuchado casi alelados pasajes de San Mateo por una voz casi sagrada que retumba entre paredes sagradas, intentando hilar lo que dice esa megafonía sagrada sin entender casi nada.
Poco después formamos una pequeña cola de pequeños inocentes a la espera de purgar, sin saberlo, el pecado del mundo, el pecado heredado genéticamente de aquellos que, más que padres, serían tatatarabuelos, aquellos del paraiso. El turno se acerca y el pánico es absurdo pero enorme, su cuerpo está a punto de entrar en mi boca, ¿me voy a comer a Cristo? Aún ignoro qué es un símbolo, por eso cuando lo siento entre mi lengua y el paladar temo herirle con mis dientes pequeños. El cuerpo de Cristo. Amén, he susurrado para tragarme la repugnancia del canibalismo. En la oscuridad profunda de ojos cerrados la pregunta se hace insorportable: ¿le dolerá si le mastico? Pero no sabe a casi nada, la oblea no le recuerda por insulsa, es difícil darse cuenta de que uno se está comiendo a Dios mismo pero cuido de no hacerle daño, disolver en la boca aquella cosa tan distinta de lo que tengo por divino. Mantengo los ojos cerrados hasta que, con la oblea, poco a poco se disuelve también tanto terror insertado sin motivo.
Cuántos años han de transcurrir para saber que, si ese Dios existiera, tampoco haría falta tragárselo porque ya lo llevábamos dentro al nacer. Esa bella frase que dice “Dios está en vuestros corazones” alguien se la ha saltado limpiamente, parece. No, no hacía falta tragárselo.
.


Trenzas dijo...

Me has transportado a todos mis miedos e inquietudes de los días anteriores a la primera comunión :)
Los rituales y prácticas de las religiones, siempre le dejan a uno al borde del misterio. Al menos, hasta que racionaliza un poco y comprende que son necesarias, aunque, individualmente, se rechacen.
Los caminos por los que han transitado tantas generaciones acaban siendo insoslayables.
Creo que vale para todas las creencias y para casi todos los usos y costumbres de la humanidad.
O no.
:)
Un abrazo grande, Ana
3/12/07 18:39

24 agosto 2007

Madrugada con ellas

Persigo la sombra que da a las palabras la luna a través de la ventana y no la alcanzo. Salto en mi imaginación para engañarla, pero la luna se me adelanta, burlona y cómplice de mi desvelo. Pongo las palabras en fila india, como ovejitas que contar, pero, indisciplinadas ellas, juegan a la comba con las vueltas que doy en la cama, corretean, se divierten persiguiéndose unas a otras y enredándose con las sábanas y con mis piernas desnudas. Y a cada hora que pasa son más, multitudes de ellas. Les digo “¡Shhh!.. un niño está naciendo en algún lugar del mundo, un volcán se está enfadando, un copo de nieve está estrellándose en...” Pero no consigo imponerme, esta noche están más traviesas que de costumbre, alborotan muchísimo y taponan sin querer, con sus cuerpecitos pequeños y sus risitas, cualquier fisura por donde me dejaría resbalar a gusto hacia los pantanos del descanso. Tanta es su desfachatez que acaban por empujarme fuera del colchón cuando ya el alba tiende su primer brazo hacia esta noche en vela. Las que han saltado primero tiran de mis pies y manos jurándome versos que -lo sé, ya me las conozco- luego no cumplirán. Y es que son así, como niñas juguetonas. Por eso sonrío mientras me rindo y me levanto. Me siguen, igual que los polluelos a la madre, en mi camino hasta el bote de café. Y es que con ellas es imposible enfadarse.

Y la ciudad y el resto del universo duermen, ajenos a todo y sin palabras con que envolver sus sueños inocentes, mientras yo me sirvo el primer café de lo que será este hoy, un hoy de mirar más engañoso que otros.

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26 febrero 2007

Instante ido


En el mismo instante en que un aldeano extremeño apuñala a su sexagenaria esposa, un agente de la bolsa de Tokyo está celebrando con champán francés una inversión afortunada. Y, también en ese preciso instante -ahí está la magia-, mientras un bebé muere en una aldea de Namibia con su pequeño rostro inundado de moscas, una pareja de Bonn discute en un barrio marginal, una marquesa italiana en desuso contempla su foto de otros tiempos, un niño de ojos verdes tropieza con un sarmiento en la Borgogna, un nepalí azuza un yak de caderas lentas bajo una lluvia sorda, una limpiadora inmigrante escurre una fregona en un pasillo del palacio de Buckingham, un funcionario hipertenso recibe un diagnóstico improrrogable en un hospital de Boston, una vedette se desmaquilla en su camerino de Sydney, un antropólogo checo comprende algo asombroso cerca de Nazca, un estudiante de Singapur busca su nombre en la lista del último exámen, una lagartija siente hambre en la inhabitada isla de Dilos, una prostituta espera ser elegida en un callejón de Puerto Príncipe, tú lees esto y nace una supernova más.

Y, aunque todo suceda en el mismo y exacto instante, nada de esto es realmente importante porque nada le importa casi nada a la infinitud. Única es solamente su combinación irrepetible y frágil, que ya es inapresable y no se volverá a producir jamás.


24 febrero 2007

El trono de Zeus

En la serranía del Olimpo, como en todas las serranías, existe una línea divisoria entre la tierra y el cielo. Sus curvas pueden repasarse a distancia con el dedo, como todas también. Y sus formas caprichosas son únicas, también como todas.
Sobre todo visto desde el sureste, en su perfil se divisa un hueco angular recortado contra el cielo. Es el trono de Zeus porque la sabiduría popular tiene una enorme facilidad para proyectar formas y fondos desde el alma hasta la naturaleza, dispararlos con etiquetas que diluyan su inquietud ante lo incondicional.

En el trono se sienta Zeus, magnificado, potente, sabedor de las desgracias manuscritas para griegos y para cuantos cedan pausadamente ante lo inexorable. Con poca imaginación se le puede adivinar, atronador e insaciable, dictando los hilos de sus colegas y súbditos, algo encallado en su rol pero siempre superior.
Si se toma unos prismáticos con voracidad de primate, entonces él –que está en todo- apunta inmediatamente su índice al transgresor, las lentes se emborronan en formas indecisas que descargan una locura preliminar, y finalmente queda el intelecto ebrio por una amnesia inenarrable. Aquel que osara hacer ese gesto quedará de por vida privado del etiquetaje, permanecerá condenado a una verdad que jamás será capaz de describir.


11 septiembre 2006

Duermevela

Como el hombre no es Dios y no puede crearse a sí mismo, para consolarse crea las palabras, y les da un soplo de vida y un empujón en el culo.
Al ponerse en marcha, las palabras tiran del hilo, las siguen los símbolos y éstos a su vez tiran de las ideas.

(revelación hecha por una parte de mí besba a otra parte de mí besba)